Esta semana he pasado un ataque hambriento que me mantuvo durante todo el martes en un estado de enajenación indigente, sin causa aparente alguna. Ayer, durante el almuerzo, me puse a comer frutos secos compulsivamente y se me pasó. ¿Fue causado por la falta de algún mineral (especialmente fósforo), vitamina o proteína? No lo sé, pero comí de todo y en un par de ocasiones mucho, pero no se me pasó hasta que combiné pipas, nueces y cacahuetes.Los frutos secos engordan una barbaridad, pero no debemos olvidar que, especialmente en el caso de deportistas, son una fuente de vitaminas, minerales, proteínas, hidratos y grasas insaturadas, necesarias para el mantenimiento músculo-esquelético. Es probable que mi cuerpo me haya avisado de un déficit importante y que no estaba teniendo presente. Intentaré escucharlo más a él y menos a mi cabeza que me llama gordito cuando me miro al espejo.
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