Parece ser que las vacaciones me han sentado muy bien, al menos anímicamente, pero a la hora de perder peso la cosa no ha sido tan fácil. He de reconocer que, aunque los primeros dos días tuve cuidado con la comida, después me descuidé y, a pesar de que hemos pateado a diario, montaña arriba y montaña abajo, el consumo calórico ha sido superior al gasto energético.
Ya de vuelta recuperamos el ritmo y espero que la semana que viene la bajada sea significativa.
A por los 101. META O MUERTE.
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