sábado, 15 de octubre de 2011

CINCO AÑOS DE LIBERTAD

   El pasado día 13 se cumplieron cinco años desde que dejé de fumar (otra vez). Ya casi no fumaba, lo había intentado tantas veces que mi consumo de cigarrillos no superaba los cinco o seis al día. Pero mi situación personal era crítica: cada vez que apagaba un cigarrillo me repetía una y otra vez que ése era el último.

   Acababa de pasar la noche trabajando y me disponía a coger un autobús con destino a Oviedo para recorrer el Camino Primitivo del Camino de Santiago. No llevaba tabaco. Sólo llevaba una mochila con algo de ropa y mucha ilusión (también llevaba mucho miedo, pero estaba en el fondo y no llegué a usarlo).

   Me levantaba al amanecer y dejaba de andar al atardecer (en alguna ocasión me pilló la noche en el monte). Durante esos duros días llegué a sentir todas las emociones positivas y negativas. Luché por no rendirme, por llegar al final del Camino, pues las flechas amarillas que marcaban mi ruta también marcaban el sendero que tendría que tomar mi vida. Durante esos días de calor, de odio, de frío, de amor, de lluvia, de felicidad, de viento, de tristeza, acuñé el término que dirigiría mis pasos: Meta o Muerte.

   Cuando por fin llegué a Santiago de Compostela, el día 20 de octubre, descubrí que había pasado varios días sin fumar y que necesitaba un nuevo reto para no volver a caer. Decidí que mi siguiente reto sería hacer el Maratón de Sevilla y, tras varios meses con más pasión que cabeza, logré mi objetivo. Pero esa historia os la contaré el 11 de febrero.

A por los 101: META O MUERTE

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