martes, 4 de octubre de 2011

Mi historia con mis botas de siete leguas


Os presento mis zapatillas, esas a las que yo cariñosamente llamo "mis botas de siete leguas".
De izquierda a derecha, por orden de antiguedad, empezaremos por las naranjas. Con éstas comencé a entrenarme y me traen unos recuerdos preciosos. Con ellas me propuse esa meta de hacer algún día los 101 y con ellas subí por primera vez la cuesta de la ermita y la del "cachondeo".
Las celestes, en medio, son las que me llevaron en mi primera prueba. Nunca antes había hecho nada de deporte y por primera vez me presentaba a una media maratón de montaña ("El Homenaje"). Fue increible, más que eso, genial. Y además quedé 3ª y me subí al podio... También con ellas, me enfrenté a los primeros 101. Ese año cayó una tromba de agua que me hizo retirarme en el km 50, a pesar de que iba realmente bien. Siempre me arrepentiré de esa decisión.
Por último, tenemos las de color turquesa. Son las botas con las que intenté por segunda vez hacer los 101, las que me llevaron hasta el km 80 y allí me quedé. No pude más... Pero también hice con ellas la media maratón de este año. No estaba preparada y no me iba a presentar; pero alguien muy importante para mí me dijo que lo hiciera por ella. Ha sido la vez que más he disfrutado andando, la única en la que he ido sola; bueno, sola es un decir porque ella venía conmigo.
Y para los 101 del año que viene, ya veré qué me pongo; lo importante es que voy a hacerlos y que, además, iré acompañada de mi amigo David. Él no me dejará desfallecer.
Meta o muerte...

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